Están acabando con todo. Es hora de rebelarse contra la injusticia

2012, 5 de diciembre. Blog APDHA Cádiz.
Se acerca el día de los derechos humanos, el próximo 10 de diciembre. En esa fecha, hace 64 años las Naciones Unidas aprobaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y hoy estamos lanzando una llamada de alerta: ¡los derechos humanos están más en peligro que nunca!
Es la crisis. O la estafa de la crisis para ser más precisos. De la que todos hablamos, pero a la que cuesta poner rostro. Desde nuestra Asociación, no tenemos más remedio que hacerlo. Porque crisis para nosotros es el rostro de Ibrahima, que no pudo sacar suficiente para pagar todos los meses la seguridad social con su actividad de venta ambulante y ahora corre el peligro de perder su permiso de trabajo. O es el rostro de Juan e Isabel, los dos en paro, que no pueden pagar el alquiler y han sido desahuciados con sus tres hijos. También es el rostro de Francesco, de origen italiano y que hace años que vive n la calle y le teme a la lluvia racheada que hace que el agua entre en su precario refugio.
La crisis se muestra en las caras de toda la familia de Pedro S., en Chiclana, que son diez y que todos malviven como pueden en la casa del abuelo y con el único ingreso de su pensión mínima. Es el rostro de Alfonso, que encontramos en la escalera en la sede de Puerto Real y mira hacia otro lado cuando sube la escalera para acudir al banco de alimentos avergonzado: hasta hace muy poco tenía casa y trabajo. La crisis tiene la cara de Vicenta, cuyo hijo Enrique está en prisión por drogas y ahora no tiene abogado porque los recortes han eliminado este servicio del Colegio. Vicenta ya casi no puede ir a verle porque no tiene forma de desplazarse a las cárceles de El Puerto sin gastarse 100 euros.
Y también la crisis presenta la cara de Manoli, una anciana que vive sola y no tiene quien vaya a visitarla porque el servicio de atención a domicilio está en bancarrota por impagos… O los rostros aún cómplices y todavía no desencantados de Iker, Yonatan (con y griega) e Iván, que no encuentran en el Cádiz de los fastos conmemorativos ni dónde tirar una piedra y que superados los veinte años ya están preparando las maletas. Por no señalar el semblante de Marisa que cuida a su hermana Antonia muy enferma, enferma ella también, que es muy posible que cuando vayan a llegar las ayudas de la ley de dependencia no las necesiten ya.
Son muchos rostros, demasiados rostros víctimas de la crisis, o la estafa de la crisis para ser más precisos, que las estadísticas con excesiva frecuencia impiden ver.
Nos duelen los rostros de la crisis. Y nos duele casi tanto el saber que no sería inevitable, que podría haberse evitado. Que ni Ibrahima, Juan, Isabel, Francesco, Pedro, Alfonso, Marisa y Antonia, Vicenta y Enrique, Mano o Iker, Yonatan e Iván, estaban destinados a caer en la exclusión y en la pobreza ni a acudir a la caridad o a la beneficencia. No era ningún destino bíblico.
Sabemos, todos sabemos porque ya nadie se llama a engaño a estas alturas, que son las políticas de los gobiernos, de los europeos, del de Rajoy o del anterior de Zapatero, las que los están arrojando, a ellos y a centenares de miles más, a la miseria y dejándolos tirados en la cuneta. La crisis es una estafa para justificar esas políticas de desmantelamiento de los sistemas laborales, de protección social, quitando y destruyendo todo tipo de derechos duramente conquistados para poner todos los recursos, los que tenemos ahora y los que vayamos a tener en el futuro, a los pies de inaprensibles mercados, bancos y especuladores sin escrúpulos.
Las medidas que está tomando este Gobierno con la excusa de la crisis están siendo insoportables para la ciudadanía. Nos lo están quitando todo. Nos están dejando sin nada, cada vez más pobres y cada vez con menos derechos, para salvar a los bancos y a los especuladores, que son los mismos que han originado la crisis y esa deuda de la que tanto se habla pero que pocos dicen que es ilegítima e inmoral y que en su mayor parte no deberíamos pagar los ciudadanos.
Y no es verdad que no haya más remedio… Hay alternativas. Pero para ello habría que sacudirse el yugo de esos bancos y mercados y hacer políticas a favor de la gente. Porque hay otras alternativas que respetan los derechos humanos sin que tengamos que sufrir y pagar el 99% de la ciudadanía. Verdaderamente si Rajoy y su gobierno no son capaces de poner a las personas en primer lugar, si mienten diciendo que no pueden hacer otra cosa, cuando en realidad tienen el proyecto claro de cambiar la sociedad para favorecer aún más a los ricos y poderosos de este país… si ese es su proyecto, sin duda sería mucho mejor para todos y todas que se fueran.
Y el Día de los Derechos Humanos desmantelados será otra oportunidad más para decirlo bien alto, otra oportunidad mas para gritar por los derechos y rebelarse contra la injusticia.

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