El RAP de la cárcel

2018, 29 de mayo. Publicado en Viva Conil

Posteriormente a enviar este artículo, la Guardia Civil ha retenido y denunciado a Evaristo Páramos, que fue cantante de La Polla Records, por letras que viene cantando desde hace 20 años. No viene sino a confirmar lo que afirmamos en este artículo, que nos encontramos ante una grave corrupción del sistema democrático y unas gravísimas violaciones de derechos fundamentales como el de la libertad de expresión.

Evaristo—————-

Manifestaciones feministas que corean ¡hay que quemar la conferencia episcopal! O aquellas concentraciones obreras que anuncian a voz en grito ¡la próxima visita será con dinamita! En otras no es raro escuchar ¡obrero despedido, patrón colgado! No creo que nadie se imagine a las feministas acumulando latas de gasolina. Ni a la gente obrera haciéndose con un alijo de dinamita o con un patíbulo para colgar a los patrones.

Son expresiones que no tienen intencionalidad de ejecutarse ni siquiera animan a hacerlo en el contexto en que se producen. Y por ello toda la jurisprudencia y todos los expertos consideran que estos gritos están amparados por la libertad de expresión.

Hasta ahora. El caso de Valtonyc es paradigmático. Su Rap puede ser muy desagradable y censurable. Pero forma parte en una democracia del ejercicio de la libertad de expresión. Si estuviéramos en ese país que tiene tantas cosas antipáticas, EE.UU., sería impensable que pudiera ingresar en la cárcel una persona por sus expresiones por brutas que sean. O si estuviéramos en cualquier democracia consolidada europea, o nos sometiéramos al veredicto del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Pero no, estamos en España, en la que algunos sólo se ven españoles. El Partido delincuente que nos gobierna no sólo ha convertido en un cenagal de mierda las instituciones y ha sido capaz de originar una crisis sistémica sin precedente. No, también ha arrasado con todo. Es el partido que ha conseguido hacer una política a beneficio sin fisuras de los poderosos. El partido que ha logrado (Informe del Banco de España dixit) que desde 2014 los beneficios de las empresas hayan crecido 16 veces más que los salarios, hasta el punto de que los índices de desigualdad en este país (de españoles claro) superan a cualquier otro de la Unión Europea.

Y junto a ello ha sido el Partido que está socavando los fundamentos mismos de la democracia. Fue la Ley Mordaza. Fue la modificación del Código Penal la que ha proporcionado artículos ambiguos e interpretables convertidos en armas de los jueces más cavernícolas. Pero ha sido mucho más. Ha sido la política puesta en marcha para controlar la judicatura y volcarla hacia las ideas más reaccionarias y hacia la defensa de sus intereses.

Tenemos en España una justicia en entredicho ante la ciudadanía, que, según las encuestas, no mantiene en ella ninguna confianza. Un conjunto de jueces situados en lo más alto de la cúpula del poder judicial, un sistema judicial gravemente corrupto, ideologizado y dependiente del poder político. No hablemos de un ministerio fiscal gravemente comprometido en los ataques sistemático a los derechos y libertades de los ciudadanos y ciudadanas.

Para muestra un botón. En la masiva huelga de jueces y fiscales del pasado día 22, que exigía independencia del poder político y medios para que la justicia fuera eficaz en el servicio a la sociedad, sólo 8 jueces de los 87 de la Audiencia Nacional participaron en la misma. ¿Y de los 79 jueces del Tribunal Supremo? Han adivinado, cero patatero.

La justicia es tomada como un cachondeo, con razón. Willy Toledo no se presenta a su citación en el Tribunal. Puigemont y otros dirigentes políticos catalanes están huidos de la Justicia en Europa. Y ahora Valtonyc está bajo orden de búsqueda y captura tras no ingresar en prisión.

De Europa importamos las políticas austericidas y la dureza contra la gente pobre. Pero no importamos los estándares de derechos y libertades. Al contrario, la Justicia española, exporta ridículo ante los tribunales europeos

Las vulneraciones de la libertad de expresión nos alcanzan a todos y todas. Nunca se sabe si de seguir así las cosas terminaremos procesados o condenados los colectivos y personas que, en nuestro ejercicio de las libertades, denunciamos las violaciones de derechos humanos. O simplemente nos arriesgamos a expresarnos con libertad y sin autocensura. Parece preciso reaccionar y activarse en la defensa y la reivindicación de los derechos, de los derechos de todos y de todas que son el fundamento de una democracia.

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