El foco está en el Este

2015, 22 de octubre. El Topo
El foco está en el Este. Y con justicia. La dimensión del drama que se está viviendo en estos momentos en la frontera este de la Unión Europea es tremenda. Las causas que originan tal éxodo masivo de personas también lo son. Y la actitud y comportamiento de la Unión Europea hacia la acogida de refugiados y hacia la gestión de las migraciones supone todo un desprecio a los tratados internacionales y a los derechos humanos.
Una de las consecuencias más negativas de esta política de la UE y sus gobiernos es el endurecimiento acordado para la inmigración, diferenciando un tanto artificialmente la huida por motivos políticos o de conflicto de la huida por la falta de futuro y el hambre. Realmente los flujos actuales en el mediterráneo son mixtos tanto de inmigrantes como de refugiados y en ocasiones difícilmente separables. E injustamente separados.
Es una de las conclusiones que podemos extraer del Informe “Derechos Humanos en la Frontera Sur” que anualmente elaboramos la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía. Durante el año 2014 llegaron a España según nuestros datos 11.146 personas (no se contabilizan las personas interceptadas por Argelia o Marruecos). De ellas el 23,3% eran sirias y el 56,9% subsaharianas, muchas de ellas huyendo también de países en conflicto como Malí, Congo o Nigeria.
En una cifra provisional que a nuestro juicio se queda corta, el ACNUR ha estimado en 2.400 el número de personas que han llegado a España a través del Estrecho. Por ejemplo, sólo en el CETI de Melilla -con una capacidad de 480 plazas- hay casi 1.800 personas -500 niños entre ellas- , el 90% de ellas sirias.
Como ha denunciado la senadora Maribel Mora, tras una reciente visita, hay un enorme hacinamiento, se respira desesperación en un lugar en el que no respeta ninguna de las legislaciones internacionales sobre acogida de solicitantes de asilo. Un sólo médico -señala- y un solo psicólogo para atenderlos (cuando debe ser obligatorio atención a menores que proviene de zonas de conflicto y personas que hayan sufrido torturas) y una sola abogada de una ONG para asistirlos a todos en el centro.
La documentación no se realiza sino justo antes de embarcarlos hacia la península, varios meses después de llegar a Melilla, impidiéndoles la libertad de circulación, que es uno de los derechos de las personas refugiadas Ellos no saben porque no les dejan salir de Ceuta o de Melilla.
De hecho durante el año 2014 se produjeron acampadas en céntricas plazas de ambas ciudades. Preferían estar en la calle en tiendas de campaña protestando, denunciando que no habían huido de una guerra para terminar en una cárcel, antes que seguir en una Centro sin perspectivas y hacinados.
Otra consecuencia, de menor calado pero que no deja de ser injusta, es que -puesto en exclusiva el foco de atención en el este- se desdibuja el sufrimiento, la pérdida de vidas y las graves violaciones de derechos humanos que se están produciendo en nuestra frontera sur.
131 personas murieron en el intento de llegar a España durante 2014, según los datos que hemos contrastado la APDHA. Y de forma callada, lejos de los focos mediáticos unas 50 personas habrán pedido la vida en lo que va de este año 2015. NO es ni de lejos la cifra insoportable de muertos en el resto del mediterráneo que supera las3200 personas en lo que va de año según la OIM, pero es también nuestro drama. El drama de la falta de respeto a las convenciones internacionales y a los derechos humanos por nuestro país.
No se puede hablar de asilo como hace el gobierno cuando rechaza con botes de humos y pelotas de goma a los inmigrantes que intentan entrar en Ceuta, con el resultado de 15 muertos en el Tarajal el año pasado. A ninguno de ellos le dieron oportunidad de expresar si solicitaban protección internacional. Como tampoco se la dan a quienes expulsan manu militari mediante las llamadas “devoluciones en caliente”, rechazadas por la ONU pero que nuestro país sigue practicando ampliamente en Melilla.
El gobierno español no está respetando la Convención de Ginebra que protege a las personas que solicitan asilo. No la está respetando porque no los acoge en condiciones dignas, porque apenas acepta las solicitudes, porque el 75% de ellas fueron denegadas, porque solo admite el 1% del total de solicitudes de la UE… ¿Cómo es posible que no haya llegado ni un sólo solicitante de asilo africano a las oficinas habilitadas este año cerca de las fronteras de Ceuta y Melilla? ¿Por qué el gobierno no actúa respecto a las fundadas denuncias respecto a la extorsión que están sufriendo refugiados sirios para acceder a las oficinas de asilo en frontera por parte de fuerzas de seguridad marroquíes?
Para la prueba del algodón de la actitud del gobierno de España respecto a los refugiados, basta con señalar que el Gobierno no ha elaborado el Reglamento que la Ley de Asilo 12/2009 señalaba que había que aprobar obligatoriamente en seis meses. Nunca más se supo.
En suma, no hace falta ir a Hungría, por más salvaje que sea la política contra los inmigrantes de Orbán con la indiferencia del resto de la UE. Los refugiados están en nuestra tierra tras pasar verdaderas barbaridades superando mafias y corrupción en los países de tránsito. Es nuestra responsabilidad y es nuestra obligación resolver esto. Los Derechos Humanos deben ser los que inspiren las políticas migratorias y de asilo y deben ser respetados sin excusas en las fronteras de nuestro país.

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