Con Lampedusa de fondo, Marruecos reprime la solidaridad

2013, 7 de octubre. Eldiario.es con Natalia García.
La muerte de trescientas personas somalíes y eritreas en su intento por llegar a Lampedusa tiene responsable: una Europa insolidaria que dedica millones de euros para reforzar sus fronteras y a la que no le importan las víctimas colaterales que su lucha contra la inmigración produzca. El precio que se ha pagado es el de más 20.000 personas que han perdido su vida en el Mediterráneo desde mediados de los años noventa hasta hoy, 300 de ellas el pasado jueves 3 de octubre.
Es inconcebible que esta Europa-Fortaleza continúe con su guerra contra los migrantes utilizando como armas, entre otras, a Frontex (Agencia Europea de Fronteras) y Eurosur (Sistema Coordinado de Vigilancia), que tienen 3.520 millones de euros de presupuesto asignado para el periodo entre 2014 y 2020. Los gendarmes que realizan el trabajo sucio de Europa son los países limítrofes (Libia, Argelia, Túnez, Marruecos, Mauritania…) a los que la Unión Europea, premio Nobel de la Paz, “subcontrata” para detener el tránsito de los migrantes a cualquier precio, sin importarle si violan sus derechos, se les tortura o se les detiene ilegalmente.
Italia, al igual que España, tiene como prioridad que los migrantes no lleguen, a cualquier precio. Llegó a acuerdos con dictadores de países del norte de África, utiliza toda la tecnología militar que la Unión Europea pueda financiarles y refuerza un discurso xenófobo y racista de odio hacia el otro que, lamentablemente, va calando en la sociedad.
Además, cuando se detecta algún barco de migrantes en el Mediterráneo, frente al deber de socorro prima la descoordinación, las disputas sobre de quién es la responsabilidad, las amenazas hacia al rescatador de “promover la inmigración ilegal” y, sobre cualquier otra cosa, el interés supremo de defender las fronteras. Así lo ha puesto de manifiesto sin tapujos el Ministro del Interior italiano, Angelino Alfano, que ha declarado en relación al naufragio de Lampedusa: “La cuestión es si Europa tiene intención de defender la frontera que ha diseñado con el Tratado Schengen”. “Defender la frontera”, como si los 500 que naufragaron y los 300 que murieron en realidad fueran marines armados hasta los dientes que pretendían establecer una cabeza de puente en Lampedusa para desde ahí conquistar Europa.
La tragedia que hemos vivido estos días no era inevitable. Una adecuada gestión de visados, un respeto al derecho al asilo, una forma respetuosa y solidaria de entender las relaciones entre países y los flujos migratorios habría evitado estas muertes y tantas otras que vienen produciéndose desde hace tanto tiempo.
No es el luto ni los lamentos los que conseguirán que dejen de producirse estas muertes, sino un cambio real en las políticas de la Unión Europea en cuanto a migraciones y gestión de fronteras. Que los capitales tengan más libertad de movimiento que las personas no puede dejarnos indiferentes.
En este contexto tan dramático, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) organizó, su IX Caravana a la valla de Ceuta, un acto conmemorativo en el que nuestra asociación se une a colectivos marroquíes y subsaharianos recordando a las 14 personas que fueron asesinadas en 2005 en su intento de pasar la valla de Ceuta por la Guardia Civil española y las fuerzas del orden marroquíes. Tras los asesinatos, los supervivientes fueron detenidos y deportados a los desiertos de Mauritania y Argelia, dónde se les abandonó a su suerte. Aún hoy, nadie ha sido imputado por estas muertes.
La IX Caravana quería visibilizar y dar voz a todas esas personas que quieren llegar a otros países y que a los que nunca se les concederá un visado para poder viajar como lo hace la gente del primer mundo. Se ven obligados a migrar en condiciones durísimas, haciendo travesías sin fecha de llegada y sin saber si lograrán alcanzar su objetivo o si acabarán atrapados en países del norte de África sin poder avanzar ni retroceder y viviendo casi sin derechos. España colabora en la construcción de esta injusta realidad de muchas maneras, y las vallas de Ceuta y Melilla son un gran ejemplo. Cada vez más altas, cada vez más electrificadas, cada vez más peligrosas y cada vez con más agentes armados por ambos lados. Los derechos de los migrantes son pisoteados todos los días en estas fronteras mientras todo el mundo mira hacia otra parte.
Una Caravana solidaria que quiso, pero no pudo ser. El nuevo rumbo en políticas migratorias anunciado a bombo y platillo por el régimen marroquí pudo comprobarse ayer, cuando la policía impidió que se realizara la prevista Caravana a la Valla de Ceuta… En medio de la conmoción mundial por lo ocurrido en Lampedusa, el gendarme de Europa en el Sur, el gobierno de Marruecos prohibió la celebración de un acto solidario con los inmigrantes.
Pero no podemos dejar que nos amedrenten. Porque por dignidad y justicia no podemos permitir que esta situación continúe, que los mares y desiertos se sigan llenando de cadáveres y los países limítrofes de Europa continúen actuando de cancerberos del continente.

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