Publicado en Viva Conil el 4 de diciembre de 2021

1. La huelga y las movilizaciones del metal en la provincia han desvelado por si hacía falta la extrema situación de precariedad que se vive en Cádiz. Precariedad que se refleja en los datos de paro, en la concatenación de contratos eventuales ínfimos, o en las cifras de miseria y pobreza que soporta la provincia, siempre encabezando los índices nacionales.

2. La gente está cada vez más desesperada y más que harta: de ver el abandono de la provincia por las diferentes administraciones; de sufrir como se va desmantelando el tejido industrial (no hace falta relatar la lenta agonía con datos que están en la mente de todos: Tabacalera, Delphi, Cádiz Electrónica, adelgazamiento de Navantia o ahora Airbus); de ver como se prometen y se prometen planes de reindustrialización que a la postre se han convertido en fantasmas y que, incluso, algunos han acabado en la charca de la corrupción.

3. Así que por supuesto que ha estallado la indignación de la gente. Es verdad que se luchaba por un convenio ante una patronal históricamente cerril, pero no tan sólo… ¿o es que de la mejora de un convenio tan importante no se deriva un beneficio para la sociedad en su conjunto? ¿o es que en la mente de los manifestantes no estaba la rabia contenida, la frustración y la desesperación a las que patronales, bancos y administraciones han abocado a la ciudadanía?

4. Y claro las movilizaciones han sido contundentes y han generado no pocas molestias. Pero ¿acaso podía ser de otra manera ante una patronal cerrada e incapaz de comprender de que situación partimos? Mucha de la gente bien pensante que se escandaliza por la contundencia (que no violencia) de las movilizaciones…¿cree de verdad que se iba a escuchar a los trabajadores si no fuera así, tras decenas de manifestaciones, reuniones y gestiones que no sirvieron para nada? ¿Creen que la lucha por las mejoras de la clase trabajadora se arrancan a esta patronal cerril con besos y abrazos?

Pese a ello han contado con la simpatía la comprensión y el apoyo de la mayoría de la ciudadanía de la provincia

5. Es lamentable, pero parece claro que quien ha provocado más violencia en estas movilizaciones han sido las fuerzas policiales. Particularmente en la manifestación masiva del día 23 o con la utilización de una tanqueta en la barriada del Río San Pedro. Se trata de reacciones desproporcionadas y violentas absolutamente condenables a la lucha de la gente trabajadora. Es una muestra del autoritarismo del Ministerio del Interior, impropio (el autoritarismo y el Ministro) de un gobierno progresista.

Pero también preocupa y mucho la creciente ultraderechización en las fuerzas de seguridad, como, sin ir más lejos, se ha mostrado con sus protestas ante las tímidas reformas propuestas de la Ley Mordaza: no solo quieren tener el monopolio de la violencia, sino ejercerlo sin límites, sin contrapesos e impunemente

6. Con todo y con ello, la lucha trabajadora se ha saldado con un buen acuerdo. Toda la gente que hemos participado en la lucha sindical sabemos que finalmente en las negociaciones no se llega a conseguir el cien por cien de la plataforma reivindicativa. Pero en este caso los avances han estado claros

Quizás haya dejado insatisfechos a los que ven en cada lucha el inicio de la revolución mundial. Estos han actuado irresponsablemente, prolongando una huelga ya fenecida, sin perspectivas para los que la siguieran, pero sobre todo lo peor intentando presentar lo que es un buen acuerdo y un éxito de la huelga y las movilizaciones como una nueva derrota de la clase trabajadora. Fomentando así el desánimo y la división.

Pero no, las pretendidas aspiraciones revolucionarias o los mezquinos intereses sindicales o partidistas no pueden estar por encima de los intereses de la gente y sus luchas. Y sí, ha sido una huelga y una lucha ejemplar que se ha saldado con un triunfo de la clase trabajadora.